No dominamos nada de lo que nos rodea más allá de un límite a partir del cual entramos en la ficción del control…

La arquitectura es un poliedro fantástico que ha ido sumando aristas a lo largo del tiempo hasta convertirse en una disciplina esférica.

Los paisajes que más nos atraen son aquellos que nos superan y nos sobrecogen.

La arquitectura es capaz de crear ese impacto con una catedral…o con la luz de una lámpara.

Aquí deben ir las cosas que nos conmueven o, lo que es lo mismo, las que nos causan conmoción.