La arquitectura es una transgresión del equilibrio destinada a la defensa de nuestro bienestar.

Se sacrifica parte de la naturaleza para nuestra supervivencia y beneficio.

Se establece una deuda con el medio y debe respetarse ese medio en base a esta deuda.

Es un acto ancestral, elemental, atávico, la obtención de la protección y el sustento.

Un ritual de sacrificio merecedor de la ceremonia adecuada.

Aproximación, preparación, reverencia, ejecución y agradecimiento.

Ningún animal salvaje caza más de lo que precisa.

Toda arquitectura debería ser SALVAJE.

 

La reactivación de un solar vacío tras un seísmo o el regreso a la vida de una estructura icónica, el actual residencial San Mateo. Eso es “Una Propuesta de Arquitectura Enzimática”, mi Proyecto de Fin de Grado. Puede que nunca se lleve a cabo y quede para siempre cautivo de un boceto, pero he puesto en él toda mi dedicación.

Compromiso con la ciudad y pasión por potenciar tanto su cultura como la calidad de vida de sus habitantes.

Este proyecto es Arquitectura salvaje. Una arquitectura de la realidad indomable que nos rodea.

Estoy muy agradecido a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Cartagena por reconocer este trabajo.