Uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde.
No, no hablo de libertad. Eso sería demasiado obvio en este momento.
Lo que intento es otra cosa…
Cuando hace 100 años la existencia de aseos en las viviendas era una opción lejana.
Cuando las familias se hacinaban en cuartos sin ventilar invadidos por los vapores de la industria.
Cuando el mundo cambió y las ciudades se abrieron para dejar pasar el aire fresco y la luz del Sol.
Cuando el futuro llegue y las ciudades sean oasis de sombra movidos por menos energía de la que generan las pieles de sus edificios inteligentes.
Cuando salgamos fuera y valoremos las plazas y los parques como nunca…
Este programa es un paseo por todos esos “cuandos” para apreciar lo mucho que hemos evolucionado y la suerte que tenemos de contar con lo que contamos en nuestros hogares.
La Arquitectura crece con nosotros y nos acompaña hacia un futuro esperanzador si analizamos lo que nos cuenta.
Está bien pararse a escuchar…de cuando en cuando…